La inesperada segunda etapa de Bob Dylan

Fuentes: Not Dark Yet

En mayo de 1997, Bob Dylan estuvo a punto de morir a causa de una histoplasmosis, una infección pulmonar provocada por el hongo histoplasma capsulatum, presente en excrementos de aves y murciélagos en los valles de los ríos Misisipi y Ohio. La enfermedad le inflamó el saco que rodea el corazón y, tras seis semanas de convalecencia, el cantante se reincorporó a la gira con un álbum en camino: Time Out of Mind, publicado en septiembre de ese año y considerado por la crítica como su mejor disco desde Blood on the Tracks (1975).

El texto repasa la larga crisis creativa que precedió a esa recuperación. Tras su conversión al cristianismo evangélico en 1978 y la trilogía de discos de gospel posterior, Dylan encadenó作品を irregulares: éxito crítico seguido de decepción comercial, directos erráticos y rumores de alcoholismo. En 1991 recibió un Grammy honorífico y ofreció un discurso extraoficial junto a Jack Nicholson; un año antes, en Australia, rompió a llorar en escena interpretando "Desolation Row". Los dos discos de versiones folk y blues de principios de los noventa parecían confirmar el agotamiento del autor.

El artículo describe tres revelaciones que reorientaron su carrera en 1997: una intuición escénica en Locarno (Suiza), la influencia de una cantante de jazz en San Francisco y un nuevo enfoque técnico de guitarra basado en el número tres. A partir de ahí arrancó la llamada "Never-Ending Tour", con más de cien conciertos anuales y un acumulado de más de 3.500 entre 1988 y la actualidad. El productor Daniel Lanois envolvió la voz de Dylan en reverberación en Time Out of Mind, donde el sonido del órgano de apertura contrasta con la vitalidad de Highway 61 Revisited y abre una etapa más sombría y contenida de su obra.