Un informe de la organización sin ánimo de lucro Plastic Pollution Coalition documenta cómo la industria del plástico está colando su discurso en las aulas de Estados Unidos mediante planes de lección, fichas y experimentos científicos gratuitos o a bajo coste, incluido el programa itinerante "PlastiVan", que ya afirma haber llegado a más de 132.000 estudiantes desde 2011. Entre los casos analizados figuran los materiales de la Society of Plastics Engineers —recientemente integrada en la Plastics Industry Association— y los de la American Association of Chemistry Teachers, una iniciativa de Dow Chemical Company, con actividades que piden a los alumnos compararse con empleados de Dow. La investigación sostiene que esos recursos, aunque se presentan como alineados con estándares STEM, omiten qué criterios cumplen, cargan de jerga técnica y repiten mensajes clásicos del sector: la asequibilidad y la seguridad del plástico, la responsabilidad del consumidor y el reciclaje como solución principal. El texto recuerda que solo el 9 % de los plásticos se recicla en el mundo y que la industria conocía desde hace décadas la inviabilidad del reciclaje a gran escala. El caso más detallado se sitúa en el condado de Beaver (Pensilvania), donde Shell explota un complejo petroquímico de 386 acres, ha financiado currículos y programas de reciclaje y ha donado material escolar y una cancha de baloncesto a cambio de incorporar el reciclaje de plásticos al plan de estudios. Shell, SPE y AACT no respondieron a las solicitudes de comentarios. Los autores piden a los consejos escolares políticas que prohíban los materiales patrocinados por la industria química, fósil y del plástico, y subrayan la falta de tiempo y financiación que sufren los docentes, lo que facilita que acepten recursos de sectores con intereses creados, como ocurrió antes con el tabaco, la comida ultraprocesada o los pesticidas.
