El artículo argumenta que la investigación en lenguajes de programación (PL) no está en declive, sino que entra en una nueva era de exploración impulsada por la inteligencia artificial. El autor, un investigador de la academia, critica la narrativa de crisis existencial que circula en la comunidad académica, señalando que los modelos de lenguaje (LLM) han democratizado el acceso a herramientas de verificación y generación de código. A diferencia de la ingeniería de software, donde la práctica es ad-hoc, la PL se centra en la belleza teórica y la elegancia de las ideas, áreas que la IA no reemplaza, sino que amplifica. El texto detalla tres áreas de aplicación práctica: la verificación de intérpretes mediante pruebas binarias, el desarrollo de herramientas de verificación adaptadas a agentes de IA y la generación automática de semántica para nuevos lenguajes, como el caso del lenguaje de sistemas dinámicos 'dynestyx'. El autor concluye que la IA permite a los investigadores explorar contrapuntos teóricos y probar hipótesis a una velocidad sin precedentes, liberándolos de la necesidad de validar manualmente cada paso. La conclusión es que la motivación debe centrarse en la curiosidad intelectual y la exploración de fronteras, utilizando la IA como un acelerador para la ciencia de la computación.
