La artista pitjantjatjara Sally Scales, presidenta del grupo asesor de la Galería Nacional de Australia, denuncia que la inteligencia artificial está robando el arte de las comunidades indígenas para crear contenido genérico y de baja calidad, lo que ella denomina "slop de Temu". Scales argumenta que esta tecnología socava la agencia y la autenticidad de los artistas, ya que los algoritmos eliminan el contexto cultural y la línea de descendencia que define la obra original. A pesar de las promesas del primer ministro Anthony Albanese de proteger a los creativos y las declaraciones de la abogada general Michelle Rowland sobre la protección del copyright, la IA ya ha sido entrenada con obras de artistas australianos reconocidos, como Kylie Minogue y Nick Cave, sin compensación. Expertos en propiedad intelectual advierten de un daño cultural y económico significativo, ya que las plataformas como Temu, Shein y Amazon venden miles de obras etiquetadas erróneamente como aborígenes, a menudo sin atribución. La Asociación Nacional de Artes Visuales (Nava) señala que la soberanía de datos indígena es fundamental para evitar que la IA utilice técnicas y conocimientos sagrados sin permiso. Ante esta situación, expertos como Kathy Bowrey y Oliver Bown proponen un marco de "Copyright Plus", que exigiría a las empresas de IA revelar sus fuentes de datos y permitiría a los artistas rechazar el uso de sus obras, además de establecer una tarifa para financiar a los profesionales creativos.
