Una creciente evidencia científica señala que el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial está provocando una pérdida de habilidades en profesionales altamente cualificados, un fenómeno conocido como "deskilling". Un estudio publicado en The Lancet Gastroenterology and Hepatology con endoscopistas polacos muestra el caso más claro: especialistas con más de 2.000 colonoscopias realizadas vieron cómo su tasa de detección de adenomas sin ayuda de la IA cayó del 28,4% al 22,4% tras acostumbrarse al sistema, y su rendimiento caía aún más los días en que la herramienta no estaba disponible. Los autores advierten de que la exposición continua a estos sistemas puede hacer a los clínicos "menos motivados, menos concentrados y menos responsables" al tomar decisiones sin asistencia automatizada. La preocupación es transversal: una encuesta reciente a personal sanitario estadounidense revela que el 70% de los enfermeros y el 77% de los médicos teme perder competencias por depender de la IA. En el ámbito de la programación, la firma Anthropic ha puesto en marcha un ensayo controlado con 52 ingenieros de software para medir el impacto de los asistentes de IA en tareas básicas de codificación. Investigadores como Kevin Crowston, de la Universidad de Syracuse, piden que se abra un debate sobre qué habilidades conviene preservar y cuáles se puede externalizar. Por ahora, según Yuichi Mori, coautor del estudio médico, no existe una solución establecida contra el deskilling y el tema debe convertirse en una prioridad de investigación en la próxima década.
