La comunidad matemática enfrenta una crisis de identidad y confianza tras la transición de la era de la escasez de pruebas a la abundancia generada por la inteligencia artificial. Expertos como Terence Tao y Hugo Duminil-Copin advierten que la automatización de demostraciones ha generado una 'era industrial' que amenaza con erosionar la ética, el valor y la espiritualidad de la disciplina. El texto analiza cómo la facilidad de generar pruebas ha provocado pánico entre estudiantes y investigadores, con temores de pérdida de financiación y un sentimiento de persecución. Se citan reacciones históricas, como las críticas a la prueba de la teorema de los cuatro colores en 1976, para ilustrar la resistencia inicial a las herramientas computacionales. Los autores señalan que, aunque la IA permite un trabajo a gran escala, se pierde la experiencia humana de la creación y la 'romancia' de la matemática. La comunidad debe ahora demostrar su valor añadido a los políticos y justificar su relevancia en un contexto donde la innovación tecnológica avanza rápidamente, desafiando las normas tradicionales de respeto y etiqueta que han protegido la disciplina durante siglos.
