Cinco compañías —OpenAI, Anthropic, xAI, Waymo y Nscale— concentraron el 78% del valor de las operaciones de venture capital durante el primer trimestre de 2026, según datos de PitchBook recogidos por Bloomberg. La cifra no refleja una ausencia de inversión, sino una concentración extrema: el capital que explica las grandes cifras del mercado fluye hacia un grupo muy reducido de empresas con escala, reputación y capacidad financiera difícilmente igualables. El análisis separa además el valor de las operaciones del número de compañías financiadas: la IA copa una proporción enorme del valor invertido, pero una parte mucho menor del número de rondas, lo que infla los promedios.
El cambio de escenario responde a las propias necesidades de la inteligencia artificial. Según Carta, las startups de modelos fundacionales en Serie A alcanzaron una valoración mediana de 300 millones de dólares, frente a 55 millones en compañías no IA de la misma fase. Los laboratorios de modelos fundacionales, los proyectos de conducción autónoma y los proveedores de infraestructura requieren absorber grandes sumas desde etapas tempranas, lo que redefine qué se entiende por startup en este sector.
La concentración también alcanza a los fondos. Los inversores institucionales (LP) exigen retornos demostrables y exposición a las grandes ganadoras, lo que favorece a los gestores con acceso a las rondas más codiciadas y complica el acceso a capital de firmas más pequeñas. El resultado es un ecosistema más desigual: las pequeñas startups siguen levantando dinero, pero ante inversores más selectivos y con menos margen para vender solo una visión de futuro.
