Un artículo de opinión publicado en ByteCode.News, firmado por Hideki Idoru, sostiene que la inteligencia artificial es una mala herramienta para el software. El autor concede un único uso legítimo: como destilador de datos que ahorra al usuario el trabajo de buscar, escanear y procesar información. A partir de ahí, cualquier otro uso —en especial la generación de código— resulta contraproducente.
El argumento central es que la IA es opaca y que nadie puede verificar de forma fiable lo que produce. Cuando se le encarga una aplicación, la máquina carece de transparencia sobre su propio funcionamiento, y los tests que genera suelen adaptarse a la implementación en lugar de validar la especificación. Por la misma razón, el autor califica la "ingeniería de prompts" de estafa equivalente al viejo SEO: se pretende manipular una caja negra sobre la que no existe correlación verificable.
La provocación principal del texto es que la IA pone al descubierto un problema preexistente: la mayor parte del trabajo en software es trivial y mal abstraído. Renombrar símbolos, generar scaffolding o producir código repetitivo son tareas que deberían asumir el LSP o el framework. Si la IA puede hacerlo, es porque nunca debió ser trabajo humano. El artículo concluye sin ofrecer solución y sugiere que la única salida es volver al trabajo hecho con pasión, comprendido y bien abstraído.
