La tecnología de huellas digitales de dispositivo ha emergido como el mecanismo principal para identificar usuarios en la web, suplantando a las cookies de terceros. Este fenómeno, descrito como 'las huellas digitales son las nuevas cookies', permite a los anunciantes y plataformas de datos rastrear individuos de forma persistente sin depender de los navegadores tradicionales. El artículo explica cómo los navegadores modernos, como Chrome y Edge, operan bajo un modelo de aislamiento que protege los datos locales pero no impide la medición de hardware por parte de scripts externos. Al ejecutar código en el dispositivo, los servidores pueden medir características únicas y estables del hardware, como el procesador, la memoria, la GPU y el modelo del dispositivo, generando una firma digital casi única para cada usuario. A diferencia de la dirección IP, que es frágil debido a la rotación de redes y VPNs, estas métricas de hardware son consistentes. El texto utiliza la teoría de la entropía de la información para ilustrar cómo la combinación de datos de red y hardware reduce drásticamente el conjunto de candidatos posibles, permitiendo identificar a un usuario con una precisión similar a la de un juego de adivinación. Aunque navegadores como Brave, Tor y Mullvad Browser ofrecen soluciones de ofuscación, la adopción generalizada de estas técnicas de fingerprinting plantea serias preocupaciones sobre la privacidad y la vigilancia comercial, especialmente dado el control de Google sobre el mercado de navegadores.
