Las hormigas marabuntas, también llamadas legionarias o guerreras, son insectos sociales de las selvas tropicales que han renunciado a un hormiguero fijo para llevar una existencia puramente nómada. Una colonia puede reunir hasta veinte millones de individuos y avanzar unos 100 metros diarios en columnas de hasta 20 metros de ancho y 200 metros de longitud, acampando cada noche en un lugar distinto. En su camino llegan a capturar cerca de 30.000 presas al día, principalmente artrópodos, arañas y escorpiones, aunque en masa pueden llegar a derribar pequeños vertebrados.
Su éxito depende de una estructura social muy sofisticada basada en feromonas y vibraciones que permiten coordinar a millones de ejemplares en un único organismo. La colonia se divide en castas: soldados con mandíbulas afiladas y, en algunas especies, aguijón con ácido fórmico, y obreras especializadas en el transporte, como ocurre en Eciton burchellii, que cuenta con sub-castas dedicadas a cargar las presas más pesadas.
Al caer la noche, las obreras entrelazan sus propios cuerpos para formar nidos temporales llamados vivaques, que protegen a la reina y las larvas y mantienen unas condiciones estables de temperatura y humedad. Con el amanecer, el vivaque se deshace en pocos minutos y la colonia reanuda su marcha en busca de alimento fresco, un ciclo que define la vida de uno de los depredadores más temidos del suelo selvático.
