La historia real del aceite de serpiente que originó el término para fraudes médicos

Fuentes: The Rise and Fall of Snake Oil
La historia real del aceite de serpiente que originó el término para fraudes médicos
Imagen generada con IA

El aceite de serpiente (snake oil) es un término que en la actualidad utilizamos de forma figurada para describir cualquier medicina fraudulenta o producto médico sin eficacia real. Sin embargo, detrás de esta expresión coloquial existe una historia real fascinante que atraviesa todo el siglo XIX y principios del XX.

El aceite de serpiente genuino se obtenía a partir de la grasa de serpientes, especialmente cascabeles. Los cazadores de serpientes como Laura Masall, una famosa profesional de Oklahoma a principios de 1900, procesaban las grasas mediante calentamiento lento y posterior filtrado para obtener un líquido lechoso y nacarado. Se decía que cada serpiente produciría entre dos y tres onzas de aceite.

La creencia tradicional sostenía que las grasas animales contenían el "alma" o principio vital del animal, por lo que el aceite de serpiente se utilizaba como remedio popular para el reumatismo, dolores musculares, torceduras y otras dolencias. Compañías como Schuh's Rattlesnake Oil y Clark Stanley's Snake Oil Liniment prometerían curar desde reumatismo hasta neumonía. Clark Stanley, autodenominado "el rey de la serpiente de cascabel", llegaba a cobrar 50 centavos por botella.

La caída del aceite de serpiente llegó con la Pure Food and Drug Act de 1906, que estableció regulaciones gubernamentales sobre medicamentos. Los análisis del US Bureau of Chemistry revelaron que el producto de Stanley contenía principalmente aceite mineral, grasa bovina, capsico y pequeñas cantidades de trementina, sin apenas aceite de serpiente real. Stanley fue multado por etiquetado falso en 1915. Este episodio marcó un antes y después en la regulación médica y convirtió al aceite de serpiente en símbolo de fraude sanitario.