El 22 de junio de 1986, Diego Armando Maradona marcó ante Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México, los dos goles que dieron a Argentina el pase a semifinales (2-1). El primero, conocido como 'La mano de Dios', fue un cabezazo con la mano izquierda que el árbitro tunecino Ali Bin Nasser dio por válido ante la mirada de 110.000 espectadores en el Estadio Azteca y sin tecnología de vídeo que pudiera revisarlo. Cuatro décadas después, dos fotógrafos inmortalizaron la jugada: el mexicano Alejandro Ojeda, en color, y el argentino Eduardo Longoni, en blanco y negro, cuya imagen se convirtió en la más reproducida.
Longoni, fotógrafo de la agencia Noticias Argentina, rememoró al diario ABC las condiciones en que capturó la instantánea: ubicado en una posición que él mismo calificó de 'pésima', con parte del campo tapado por la red de la portería defendida por Peter Shilton, no se percató de que estaba fotografiando a Maradona hasta revelar el carrete. En el momento de la toma vio una sombra al enfocar al portero y disparó sin saber que estaba documentando una infracción que el propio astro negó durante años. Longoni entregó una copia a Maradona y bromeó con que probablemente la habría roto al confesar la autoría del gol.
El partido estuvo marcado por el contexto político: se disputó cuatro años después de la Guerra de las Malvinas, con la herida aún abierta entre ambos países, y semanas después del terremoto de magnitud 8,1 que sacudió México y dejó miles de muertos antes del Mundial.
