La historia del césped: de símbolo aristocrático a ímeno del sueño americano

Fuentes: Why are we so obsessed with lawns? The history of the lawn

El césped inglés es, según la horticultura británica, una de sus mayores contribuciones al mundo del paisajismo. Su atractivo reside en ser el elemento vegetal más resistente al uso, capaz de conectar la utilidad del paisajismo duro con la contemplación propia del paisajismo blando. Además de su valor estético, el cuidado del césped se ha convertido en una actividad cuasi ritual: cortar el césped simboliza la tensión entre el control humano sobre la naturaleza y la tendencia de esta a recuperar su estado silvestre, un reflejo del pasado agrícola de las sociedades industrializadas.

El origen del césped moderno se sitúa en el siglo XVIII, cuando los diseñadores paisajísticos británicos —como William Kent o Capability Brown— estilizaron la campiña inglesa empleando hierba recortada como superficie dominante. Junto a las mansiones, mantener ese césped exigía cuadrillas de hombres con guadañas, una tarea intensiva y ostentosa reservada a la élite. En la década de 1830 se inventó en Gloucestershire el cortacésped cilíndrico, derivado de la industria textil, lo que democratizó progresivamente su posesión al ritmo del crecimiento de los suburbios.

Con el Imperio británico, el césped viajó a Estados Unidos, donde arraigó con fuerza como símbolo de identidad nacional y orgullo cívico. A pesar de que el clima estadounidense no siempre favorece su cultivo, durante el siglo XX se persiguió un ideal estético que impulsó un consumo desmesurado de agua y productos químicos. Hoy, el césped sigue siendo un símbolo global de prosperidad, aunque cada vez más cuestionado por su impacto ambiental. Iniciativas como No Mow May y casos como los céspedes históricos de Chatsworth House invitan a reconsiderar el equilibrio entre perfección estética y biodiversidad.