La historia de los asientos de avión: del mimbre de 1919 al estándar actual de 16g

Fuentes: La historia de los asientos de avión: del mimbre de 1919 al estándar actual de 16g

Antes de que el aluminio reinara en las cabinas, los primeros pasajeros de la aviación comercial viajaban sentados en sillas de mimbre atornilladas al suelo. En 1919, el Lawson Airliner —considerado el primer avión de pasajeros— equipó 26 butacas de ese material, una elección que respondía a un criterio clave de la época: minimizar el peso para maximizar la carga útil, dado el empuje limitado de los motores iniciales. PJ Wilcynski, investigador histórico de Boeing, confirmó a la revista Travel+Leisure que aquellas sillas de mimbre marcaron el inicio de los asientos de pasajeros en la aviación comercial.

El mimbre fue, sin embargo, una solución efímera. A finales de los años 20 se comenzó a acolchar y forrar con cuero, más fácil de limpiar ante el hollín y el polvo de las pistas. En los años 30, la Aluminium Company of América impulsó un cambio de paradigma con estructuras de tubo de aluminio —el material que todavía hoy sostiene la mayoría de los asientos—. El Douglas DC-3 consolidó en 1936 el estándar de espuma recubierta de goma, y en 1952 llegaron los primeros asientos reclinables comerciales. La verdadera revolución llegaría en 1970 con el Boeing 747, que introdujo el sistema multiplex: llamada a la tripulación, luz de lectura y audio neumático para las películas.

La seguridad también evolucionó de forma decisiva. Si en los primeros años los asientos debían soportar 6g, en los años 50 la exigencia subió a 9g. Hoy, los asientos deben resistir 16g, superar una prueba de resistencia al fuego de 12 segundos, incorporar espuma apta como flotador y combinar ligereza con robustez para todo tipo de pasajeros.