La guerra entra en la gasolinera: colas de hasta 36 horas y racionamiento por matrícula en Rusia

Fuentes: La guerra entra en la gasolinera: colas de hasta 36 horas y racionamiento por matrícula en Rusia

Ucrania ha intensificado desde mayo sus ataques con drones contra refinerías rusas y el resultado es una crisis de combustible que no se vivía desde los últimos años de la Unión Soviética. Según cálculos del Financial Times, la escasez afecta ya a unos 50 millones de rusos, en torno al 35% de la población, y casi 50 regiones habían impuesto algún tipo de restricción en la venta de gasolina a finales de junio; varias racionan el suministro según la matrícula del vehículo, alternando días pares e impares.

En ciudades como Chita, en Transbaikalia, las colas se prolongan hasta 36 horas y algunos conductores pasan la noche dentro del coche para no perder el turno. En redes circulan testimonios de venta de puestos en la fila por hasta 35.000 rublos y se han registrado peleas entre automovilistas. Para contener la situación, un gobernador siberiano ha ordenado repartir comida caliente a los que esperan y en el sur del país se ha recurrido a cosacos con gorros de piel para mantener el orden.

El origen está en la precisión de los ataques ucranianos. El 6 de julio, un dron alcanzó la refinería de Omsk, la mayor del país y situada a 2.500 kilómetros de la frontera. El Estado Mayor ucraniano cifra en el 42,7% la capacidad de refino proyectada inutilizada, y Bloomberg sitúa en 24 de las 34 grandes refinerías las golpeadas en unos cien días. La consultora Energy Aspects calcula que el procesamiento de crudo ruso ha caído a su nivel más bajo en 21 años.

El Kremlin ha prohibido las exportaciones de gasolina, gasóleo y queroseno y ha multiplicado por 141 sus importaciones desde Bielorrusia en junio. La escasez ha llegado también a las tropas desplegadas en Ucrania, donde algunos soldados ven reducido su suministro a entre 10 y 15 litros diarios, lo que les obliga a recorrer a pie hasta 11 kilómetros para conseguir agua. Taxistas suben tarifas, aerolíneas regionales anuncian subidas y en zonas rurales se compran caballos de tiro y bicicletas como alternativa al coche.