La Guerra Butleriana, también conocida como la Gran Rebelión, fue una cruzada religiosa y política que comenzó en 201 B.G. y concluyó en 108 B.G. en la saga Dune de Frank Herbert. Este conflicto, descrito como una guerra casi religiosa, buscó eliminar las máquinas pensantes y los robots conscientes, que habían sido creados por la humanidad y que, a su vez, habían generado una clase tecnocrática que controlaba a las poblaciones comunes. Tras dos generaciones de violencia, la humanidad se detuvo y estableció un nuevo precepto central: la humanidad nunca debe ser reemplazada por una máquina.
El impacto más duradero de este evento fue la prohibición estricta de la creación de máquinas con mente humana, un mandamiento que se convirtió en la base de la nueva religión y la estructura social. Esta falta de tecnología de pensamiento forzó a la humanidad a desarrollar nuevas formas de procesamiento lógico, como la orden de los Mentats, la Bene Gesserit y la Guilda Espacial. Aunque las máquinas no pensantes seguían en uso, la civilización experimentó una reversión tecnológica significativa. La Guerra Butleriana sentó las bases para el surgimiento del Imperio Corrino, un sistema feudal galáctico que duró durante miles de años hasta la llegada del Emperador Dios Leto Atreides II. Además, el evento sirve como un dispositivo narrativo para Frank Herbert, permitiendo centrar la atención en temas sociales y filosóficos en lugar de tecnológicos, y ofrece una alusión literaria a la novela Erewhon de Samuel Butler, donde una sociedad destruye la maquinaria por miedo a ser superada por ella.
