Los baby boomers acumulan al menos 93 billones de dólares en activos, más del triple del PIB estadounidense de 2025. Sin embargo, una investigación de Visa Business and Economic Insights estima que solo 36 billones llegarán efectivamente a los herederos de las generaciones X y millennial en los próximos 20 años, tras descontar deudas, gastos de jubilación, donaciones benéficas, impuestos y comisiones, y excluir al 1% más rico. La cifra se reduce aún más al considerar el gasto real: apenas 8 billones se destinarán a consumo, mientras que el resto se ahorrará o invertirá, ya que cerca del 75% de los beneficiarios son hogares de patrimonio elevado.
El impacto agregado sobre la economía será limitado: esos 8 billones elevan el crecimiento anual del consumo real apenas 0,1 puntos porcentuales, hasta un 2,1% anual. No obstante, el efecto será desigual por categorías. Vivienda, transporte, viajes y comercio minorista recibirán el mayor impulso, al concentrarse el gasto en compras de gran importe (automóviles, hipotecas) y experiencias. Más de la mitad de los futuros herederos consideran la herencia esencial para su seguridad financiera a largo plazo, una cifra que alcanza el 69% entre los millennials, lo que anticipa un papel creciente de las herencias en el acceso a la vivienda y al consumo.
