Un estudio publicado en Scientific Reports y liderado por The Ocean Cleanup junto a la Universidad de Wageningen concluyó que entre el 75% y el 86% de la masa de plásticos flotantes mayores de cinco centímetros acumulados en la Gran Mancha de Basura del Pacífico procede de actividades pesqueras y acuícolas en alta mar. Los investigadores analizaron más de 6.000 objetos duros recogidos durante una expedición de 2019 en el giro subtropical del Pacífico Norte, un sistema de corrientes de unos 20 millones de km². De las 232 piezas con país identificable, Japón (33,6%) y China (32,3%) concentraron casi dos tercios, seguidos de Corea del Sur, Estados Unidos, Taiwán y Canadá, todos con intensa actividad pesquera en la zona. El estudio señala que un residuo abandonado en el mar tiene hasta diez veces más probabilidades de alcanzar el giro que uno vertido desde un río. El problema se agrava porque esos aparejos —redes, nasas, sedales y boyas— fueron diseñados para capturar fauna y pueden seguir atrapándola durante años, el llamado ghost gear. WWF lo describe como la forma más letal de contaminación plástica marina. En Papahānaumokuākea (Hawái), una expedición retiró 43 toneladas de residuos en 24 días de solo 25 km de costa, de las que 36 toneladas eran redes fantasma. Desde 1996 se han extraído más de 900 toneladas de ese monumento marino. Los autores advierten, no obstante, que los residuos terrestres siguen siendo una vía masiva de entrada de plástico al océano.
