La Generación Z está experimentando un declive significativo en su uso de redes sociales, impulsado por la fatiga digital y la percepción de explotación por parte de las grandes tecnológicas. Según una encuesta de abril, casi el 60% de los jóvenes identifica como adictos a las redes, y un tercio ha eliminado algunas de estas aplicaciones. Esta tendencia ha dado lugar a un mercado de apps de 'detox digital' valorado en casi 1.000 millones de dólares, con una proyección de crecimiento hasta los 8.000 millones para 2035.
Entre las herramientas emergentes se encuentran Opal, que obliga a resolver problemas matemáticos antes de acceder a apps distractivas, y Pie, una red social centrada en eventos presenciales que ha experimentado un aumento del 150% en usuarios en un solo mes. Además, algunos usuarios optan por dispositivos alternativos, como el Light Phone o dispositivos DIY con etiquetas NFC para bloquear aplicaciones. La adopción de estas herramientas refleja un cambio de paradigma: los jóvenes buscan recuperar el control sobre su tiempo y salud mental, rechazando los sistemas de dopamina diseñados por plataformas tecnológicas. Aunque la mayoría de las apps de pago requieren suscripciones costosas, muchas opciones son gratuitas o de bajo coste, facilitando la transición hacia una vida digital más consciente y menos dependiente de la validación constante en línea.
