En Vantaa, Finlandia, la empresa Solar Foods ha inaugurado una fábrica de 3.200 pies cuadrados capaz de producir alimentos a partir de hidrógeno, dióxido de carbono y urea mediante una bacteria del género Hydrogenomonas. La tecnología, que la compañía resume en el eslogan "comida hecha con aire", es heredera directa de un artículo de 1964 encargado por la NASA para alimentar a astronautas en misiones espaciales largas. Aunque la propuesta nunca llegó a aplicarse en la Estación Espacial Internacional —donde la dieta se sigue basando en alimentos deshidratados y refrigerados repuestos cada 90 días—, encontró un terreno inesperado en un país con condiciones agrícolas duras y tradición biotecnológica.
El cofundador y director de tecnología de Solar Foods, Juha-Pekka Pitkänen, ingeniero de bioprocesos formado en Helsinki, asegura que el proceso no depende de la agricultura ni del clima y se muestra optimista pese al retraso de las nevadas primaverales. La compañía se inscribe en una corriente que cuestiona el modelo actual: casi la mitad de la tierra habitable del planeta se dedica a la agricultura y el 80% de esa superficie a la ganadería y los piensos, pese a que los productos animales aportan solo el 17% de las calorías mundiales.
El reportaje recorre los orígenes de Pitkänen en Siilinjärvi, su paso por la start-up Medicel Oy y por el centro estatal de investigación VTT, donde tras la caída del precio del petróleo en 2014 abandonó los biocombustibles de segunda generación y rescató la investigación microbiológica de los años sesenta para producir proteína comestible a partir de residuos industriales.
