La fábrica de discos de Sony en Thalgau (Austria), la única que queda operativa tras los cierres de plantas en Estados Unidos y Japón y de la que salen cada día unos 600.000 discos —la mitad para PlayStation—, se reconvierte en una planta de microlentes ópticas. La compañía ha invertido 30 millones de euros en nuevos equipos y ha iniciado la formación de sus 300 empleados para arrancar la producción en masa en 2026, según informa ORF Salzburg.
El movimiento llega después de que el pasado 1 de julio Sony anunciara el fin de los juegos físicos para PlayStation a partir de enero de 2028, una decisión que afecta a terceros editores que fabrican sus juegos en esa planta. La reconversión anticipada sugiere que el grupo japonés no planea dar marcha atrás, en un mercado de consolas de salón sin competencia de Xbox.
Sony DADC Austria explica que las microlentes —miniaturización de sistemas ópticos para enfocar y dirigir la luz— se aplican en sectores como la automoción (por ejemplo, proyectar señales de giro sobre el asfalto) o, en la era de la inteligencia artificial, como equipo para interconectar racks de centros de datos.
