La Fuerza Espacial de Estados Unidos triplicó el valor máximo del contrato National Security Space Launch (NSSL) en su Fase 3, al pasar de 5.600 millones a 17.000 millones de dólares, según anunció el viernes el servicio militar. La ampliación responde al aumento de la demanda del Pentágono de lanzamientos para satélites militares y se concentra en la categoría Lane 1, destinada a misiones más tolerables al riesgo, como lanzamientos de carga media con payloads experimentales o misiones compartidas que transportan satélites de vigilancia o de retransmisión de datos.
El programa NSSL se divide en dos carriles. Lane 1, ahora dotada con 17.000 millones de dólares para la compra de lanzamientos, está abierta a proveedores comerciales sin necesidad de una certificación militar exhaustiva. Lane 2, reservada para misiones estratégicas de alta prioridad —como los satélites espías más grandes y costosos del Gobierno o satélites de comunicaciones endurecidos contra la radiación para sobrevivir a un conflicto nuclear—, solo admite cohetes certificados por las Fuerzas Armadas. Hoy, únicamente los Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX y el Vulcan de United Launch Alliance (ULA) cuentan con esa certificación.
En 2024, Space Systems Command, que gestiona el programa, seleccionó a SpaceX, ULA y Blue Origin para competir por misiones de Lane 1 en la ronda de la Fase 3. Desde entonces se sumaron Rocket Lab, Stoke Space, Relativity Space e Impulse Space. SpaceX se ha adjudicado hasta ahora la mayor parte de las órdenes de tarea de Lane 1, mientras que Blue Origin logró su primer contrato a principios de este año.
