Rocket Lab lanzó discretamente un pequeño satélite militar desde su base privada de Māhia Peninsula, en Nueva Zelanda, como parte del ejercicio Victus Haze de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, diseñado para evaluar la capacidad de respuesta rápida ante una hipotética crisis en órbita baja. La operación apenas se anunció: la única señal pública fue una alerta a pilotos y navegantes para evitar la trayectoria del cohete, y Rocket Lab no retransmitió el lanzamiento en directo, como suele hacer. Hasta el lunes por la mañana, ni la empresa ni la Fuerza Espacial habían emitido comunicados oficiales al respecto.
El catálogo militar de objetos espaciales sí registró la misión. El nuevo satélite, designado Victus Haze Puma, figura con fecha de lanzamiento del viernes y órbita polar de entre 347 y 461 kilómetros de altitud, con una inclinación de 97,5 grados respecto al ecuador. Victus Haze es la última misión de espacio reactivo del Pentágono: según lo planeado en 2024, True Anomaly construyó un satélite que actúa como amenaza simulada (similar a los de China o Rusia), mientras Rocket Lab mantiene una nave de inspección lista para despegar en cuanto las autoridades militares lo ordenen. El objetivo es demostrar la viabilidad de desplegar y evaluar satélites en órbita en plazos muy cortos.
