La Fuerza Espacial de Estados Unidos sumó esta semana a Impulse Space y Relativity Space al grupo de empresas elegibles para competir por contratos de lanzamiento militar, en el marco del programa National Security Space Launch Phase 3. La entrada de Relativity Space resulta esperable, dado el avance de su cohete pesado Terran R bajo el liderazgo del ex CEO de Google Eric Schmidt. La incorporación de Impulse Space, en cambio, resulta atípica: la compañía se dedica a vehículos espaciales para operaciones en órbita, no a lanzamientos desde la Tierra.
Eric Romo, presidente y director de operaciones de Impulse Space, reconoció que la Fase 3 del programa no contemplaba este tipo de participante, pero señaló que la Fuerza Espacial necesita capacidad de lanzamiento de alta energía, sobre todo hacia la órbita geoestacionaria (GEO), y la oferta actual es insuficiente. El programa se divide en dos vías: la Lane 2, reservada para SpaceX y United Launch Alliance, gestiona las cargas más valiosas; la Lane 1, dirigida a empresas emergentes, dispone de unos 30 lanzamientos valorados en aproximadamente 5.600 millones de dólares, pensados para misiones que admiten mayor riesgo. Impulse Space llevaba dos años dialogando con el Pentágono sobre la posibilidad de sumarse a la Lane 1, según Romo, que destacó la disposición del mando militar a ser flexible para cubrir sus necesidades de acceso al espacio.
