El actor Eli Wallach improvisó una de las frases más recordadas del género western —«Cuando hay que disparar se dispara, no se habla»— durante una escena de 'El bueno, el feo y el malo' (1966) en la que su personaje, Tuco, se baña en una bañera mientras un enemigo lo apunta con un revólver. El guion no incluía diálogo alguno en ese pasaje; fue el propio Wallach quien la soltó en pleno rodaje, provocando las carcajadas del director Sergio Leone y del resto del equipo, que decidieron mantenerla en el montaje final. La frase solo se oye dos veces en toda la película: en el rodaje de 1966 y en el doblaje en estudio realizado un año después.
Leone había elegido a Wallach tras verle en 'La conquista del Oeste' (1962), no por su papel en 'Los siete magníficos' como solía recordar el actor. Una vez incorporado al reparto, Leone le dio manga ancha con Tuco: el sombrero de paja, las rodilleras de cuero, el gesto rápido de persignarse y prácticamente toda la escena en la armería —donde Wallach no sabía montar un revólver, lo que generó la auténtica confusión del dependiente que acabó en pantalla— fueron iniciativa del intérprete.
El rodaje estuvo marcado por las tensiones con Clint Eastwood, que casi rechaza el papel porque el guion repartía el protagonismo a tres personajes y el personaje de Tuco acumulaba más minutos y mejores frases que el suyo. Eastwood negoció 250.000 dólares y el 10 % de los beneficios en EE. UU. antes de aceptar. La película costó 1,2 millones de dólares y recaudó más de 38 millones, consolidando a Leone como autor de referencia del western y a Eastwood como estrella internacional. Décadas después, son las improvisaciones de Wallach las que más se citan al hablar de la cinta.
