En el número 16 de Via della Scala, en Florencia, la Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella conserva una continuidad histórica de más de ocho siglos. La propia institución sitúa su origen en 1221, cuando doce frailes dominicos obtuvieron el uso de Santa Maria inter Vineas, a las afueras de las murallas de la ciudad, y fundaron allí el Hortus Conclusus, un jardín botánico destinado a la enfermería del convento. El término Officina designaba el laboratorio donde se transformaban materias botánicas en preparados medicinales, mientras que Farmaceutica alude a la etapa en que los frailes ejercieron como speziali, expertos en remedios galénicos.
En 1334, el mercader Dardano Acciaioli, tras recuperarse de una grave enfermedad tratada con preparados de gayuba, financió la capilla de San Niccolò, convertida hoy en la Sala dei Principi, principal sala de venta de la sede. La orientación hacia la cosmética y la alta perfumería se consolidó en el siglo XIX bajo Fray Damiano Beni, cuando el término Profumo se incorporó al nombre de la casa. El escudo histórico, heredado del convento y dividido en blanco y negro —los colores del hábito dominico—, sigue presente en etiquetas y envases, manteniendo el vínculo material con los orígenes conventuales de 1221.
