El cohete New Glenn de Blue Origin, de 98 metros de altura, explotó la noche del jueves en el Complejo de Lanzamiento 36 del Centro Espacial Kennedy de Florida, durante una prueba rutinaria de sus motores, en la que no hubo heridos. El lanzador iba a desplegar 48 satélites de la constelación de banda ancha Amazon Leo —antiguo Proyecto Kuiper— y estaba previsto para su próximo vuelo el 4 de junio. Hasta que la plataforma se reconstruya y recertifique, Blue Origin no podrá volar de nuevo su cohete más grande, un proceso que los analistas estiman llevará meses. La NASA había adjudicado a Blue Origin varios compromisos clave: la entrega de dos vehículos lunares comerciales por hasta 468 millones de dólares, con Astrolab y Lunar Outpost, y la misión Moon Base 1, que transportaría dos cargas científicas a Shackleton en otoño de 2026. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, advirtió de que la frecuencia de lanzamientos prevista queda en entredicho. Mientras tanto, China avanza hacia su propio alunizaje tripulado en 2030, y Amazon queda aún más lejos de cumplir con la FCC su obligación de tener 1.618 satélites operativos antes del 30 de julio de 2026, a lo que se suma la presión de Starlink de SpaceX, con más de 10.000 satélites en órbita.
La explosión del cohete de Blue Origin compromete el calendario lunar de la NASA
Fuentes:
Blue Origin rocket explosion could damage Nasa's Moon timetableT1state_media
