El cambio climático está ampliando el rango geográfico de los mosquitos hacia regiones templadas como Nueva Inglaterra, donde especies invasoras como el mosquito tigre asiático, capaz de transmitir dengue y Zika, ya se han detectado. En Connecticut, un programa estatal de monitoreo ha identificado 54 especies distintas y coordina trampas y pruebas en todo el territorio. Philip Armstrong, científico jefe de la Estación Experimental Agrícola de Connecticut, advirtió de que aparecen nuevas especies en la zona y de que, para localizar los focos de virus, es imprescindible analizar los mosquitos: cuando se confirman casos humanos suele ser tarde para actuar.
Estados Unidos carece de un programa nacional unificado de vigilancia de mosquitos y depende de más de 1.000 agencias locales de control con estructuras y prácticas heterogéneas. Dan Markowski, de la American Mosquito Control Association, defendió la creación de una base de datos nacional que recopile y comparta la información de los programas de monitoreo, aunque reconoció que la iniciativa depende de la disponibilidad de financiación.
