La Policía Nacional alerta sobre una nueva estafa распространяемой a través de WhatsApp que aprovecha el envío de fotos efímeras —aquellas que solo se pueden visualizar una vez— para extorsionar a los usuarios. El mecanismo es simple pero efectivo: un número desconocido envía una imagen de contenido sensible o íntimo que funciona como cebo. En realidad, el archivo no pertenece al remitente, sino que sirve únicamente para generar un contexto de intimidación.
Cuando la víctima abre la foto, el estafador inicia un guion prediseñado. Primero asegura que se equivocó al enviar el mensaje y, a continuación, cambia de tono y comienza a acusar y amenazar al destinatario por haber visualizado el contenido, haciéndole creer que ha cometido un delito o una falta grave. A partir de ahí, exige un pago para evitar supuestas represalias, como una denuncia. Toda la trampa se sostiene sobre el sentimiento de culpa y el miedo al escándalo.
Los expertos en ciberseguridad recuerdan que el phishing funciona de forma masiva: los delincuentes no necesitan que toda su audiencia caiga, basta con que unas pocas personas respondan para obtener beneficio económico.
Para evitar caer en este fraude, la Policía recomienda no abrir nunca imágenes procedentes de números desconocidos, ya que el propio formato efímero está diseñado para explotar la curiosidad del usuario. Si la persona ha abierto la foto y empieza el ciclo de amenazas, lo indicado es bloquear al contacto y reportarlo sin mantener ningún tipo de conversación. También se desaconseja responder a mensajes sospechosos de números no identificados, aunque parezcan inofensivos, porque cualquier respuesta confirma que la línea está activa y abre la puerta a más intentos de estafa.
