La estafa de la foto efímera en WhatsApp: así funciona y cómo protegerse de la extorsión

Fuentes: Estafa de la foto efímera de WhatsApp: qué es y cómo evitar que te extorsionen con ella, eldiario.esT2

La Policía Nacional ha alertado sobre una nueva modalidad de estafa que circula por WhatsApp y que utiliza las fotografías de visualización única, conocidas como fotos efímeras, como puerta de entrada para extorsionar a las víctimas. La mecánica es sencilla pero psicológicamente eficaz: un número desconocido envía una imagen que solo puede verse una vez, lo que despierta la curiosidad del destinatario. Al abrirla, aparece contenido sensible o comprometido que no pertenece al remitente y que actúa únicamente como cebo. A continuación, el estafador cambia de tono, asegura que el envío fue un error y comienza a acusar al receptor de haber realizado una conducta indebida al visualizar el material, sentando las bases para una extorsión económica basada en la culpabilidad y el miedo.

El fraude se apoya de forma casi exclusiva en la manipulación psicológica. Primero apela a la curiosidad para conseguir que la víctima abra la imagen; después, utiliza la culpa y la presión para mantener la conversación activa. Según los especialistas y los cuerpos de seguridad citados por Xataka y El Diario, este tipo de estafas masivas no necesitan que todas las víctimas caigan: basta con que una o dos personas respondan y envíen dinero para que el esquema resulte rentable.

Cuando el estafador comprueba que la imagen ha sido abierta, da inicio a la segunda fase. Simula un error en el envío y, poco después, responsabiliza al destinatario por haber visto el contenido, Presentando como indebida una acción provocada por el propio remitente. A partir de ahí, las amenazas se intensifican: denuncias, represalias o consecuencias personales si no se paga una cantidad de dinero. La presión busca que la víctima actúe por impulso, antes de analizar lo ocurrido, y renuncie a denunciar o bloquear.

Además de esta modalidad, la Policía Nacional ha advertido en los últimos días sobre una variante especialmente preocupante: la extorsión a los contactos de la víctima. En este caso, los delincuentes explotan vulnerabilidades de dispositivos móviles que no cuentan con la versión más actualizada del sistema operativo y logran acceder a la cuenta de WhatsApp del usuario. Una vez dentro, pueden utilizar la aplicación de forma paralela sin que el propietario lo detecte, enviando mensajes a familiares y amigos para solicitar transferencias bancarias o dinero urgente bajo cualquier pretexto.

Para evitar caer en este tipo de fraudes, las recomendaciones de los expertos y de las fuerzas de seguridad coinciden en varios puntos. La primera y más importante es no abrir nunca fotografías, vídeos, enlaces o archivos procedentes de números desconocidos, especialmente si se trata de imágenes efímeras, cuya naturaleza temporal aumenta la tentación de visualizarlas. En segundo lugar, se aconseja no responder a mensajes sospechosos, aunque parezcan inofensivos, ya que cualquier respuesta confirma al estafador que el número está activo y que la víctima ha mordido el anzuelo.

Si a pesar de estas precauciones se abre la imagen y comienza el chantaje, la indicación es clara: bloquear al contacto, reportarlo en la aplicación y no mediar palabra con el estafador. Entrar en explicaciones, intentar justificarse o pagar solo prolonga la situación y aumenta el control que el delincuente tiene sobre la víctima. Tampoco se debe ceder al miedo ante supuestas denuncias, ya que la mecánica del fraude parte de una premisa falsa, que es considerar ilícita una conducta provocada por el propio remitente.

En el caso de la variante que afecta a los contactos, la prevención pasa por mantener el sistema operativo del móvil siempre actualizado y activar la verificación en dos pasos de WhatsApp, una medida que dificulta el acceso no autorizado a la cuenta. Si se sospecha que un tercero está utilizando la aplicación de forma paralela, conviene revisar los dispositivos vinculados en los ajustes de la app y cerrar todas las sesiones que no se reconozcan.

La expansión de este tipo de estafas refleja una tendencia creciente: los ciberdelincuentes aprovechan funciones cotidianas de las aplicaciones de mensajería, como las fotos temporales, los mensajes de voz o la sincronización en la nube, para convertirlas en herramientas de fraude. La curiosidad, la culpa y la urgencia siguen siendo los principales vectores de ataque, y la mejor defensa sigue siendo la misma: no actuar por impulso, desconfiar de lo inesperado y cortar cualquier comunicación con números desconocidos. La Policía Nacional insiste en que la denuncia y el reporte son fundamentales para frenar la propagación de estos esquemas, que dependen del volumen de envíos para conseguir resultados.