Entre 1976 y 1991, una quincena de años decisiva transformó la cultura del helado en el Reino Unido y dio lugar a casi todos los productos que aún hoy ocupan los congeladores británicos. La periodista y escritora Ruby Tandoh reconstruye ese periodo en un ensayo adaptado de su libro 'All Consuming', publicado recientemente en rústica. El punto de partida fue el Cornetto: Wall's, principal marca británica del sector y filial de Unilever, tardó una década en adaptar al mercado del Reino Unido la receta italiana de Spica, un cucurucho de galleta con corte oblicuo rociado por dentro con una mezcla de chocolate y aceite de coco que impedía que el helado se filtrara. En el verano de 1976, el más caluroso en décadas, se vendieron casi siete millones de unidades y la marca lanzó la campaña protoviral 'Just One Cornetto'. En una década, el Cornetto alcanzó los 70 millones de unidades anuales con variedades como fresa, menta o ron con pasas. A ese éxito siguieron los Funny Feet (1980), el Twister (1982), Viennetta (1982), Calippo (1982, con la versión de naranja en 1988), Feast (1983), las barritas de Mars (1988), Carte d'Or (1990) y el Magnum (1990), hoy el helado más vendido del mundo. Tandoh contextualiza la explosión con la llegada de cadenas semilujosas como Baskin-Robbins y Dayvilles, la diversificación de la distribución en tiendas y las fusiones corporativas. El texto repasa además los precedentes: los 'penny lick' de inmigrantes italianos en el siglo XIX, las carrozas de Wall's durante la Segunda Guerra Mundial y la austeridad posterior, hasta el fin del racionamiento en 1954, cuando el helado pasó de venderse ambulantemente a hacerlo desde las vitrinas de los comercios.
La edad dorada del helado británico: del Cornetto al Magnum
Fuentes:
The Golden Age of British Ice Cream
