Adura, operadora del polémico yacimiento de gas Jackdaw en el mar del Norte, sostiene en una nueva Evaluación de Impacto Ambiental que sus emisiones no influirán de forma significativa en el cambio climático. El documento, de 159 páginas, señala que el proyecto representará menos del 0,02% de los gases de efecto invernadero emitidos anualmente en el mundo durante toda su vida útil.
El informe fue exigido por el regulador industrial Opred tras detectar carencias en una presentación previa, y ordenado por un juez que declaró ilegal el consentimiento ministerial para el proyecto a raíz de una demanda de los grupos ecologistas Uplift y Greenpeace. El Tribunal de Sesión de Edimburgo dictaminó en 2024 que tanto Jackdaw como Rosebank habían sido aprobados de forma ilícita, al no haberse evaluado el impacto climático de la quema de los hidrocarburos extraídos.
La evaluación revisada de noviembre indicaba que Jackdaw podría emitir hasta 35,8 millones de toneladas de CO2 equivalente, equivalentes a cerca del 90% del total de emisiones de Escocia. Adura, una empresa conjunta entre la británica Shell y la noruega Equinor, asegura además que sustituir las importaciones de gas natural licuado (GNL) estadounidense por gas doméstico evitaría unas cuatro millones de toneladas de CO2 equivalente. Argumenta que el sector británico está bien regulado y alineado con los objetivos del Acuerdo de París, por lo que el efecto climático sería "menor". El juez Lord Ericht reclamó una evaluación más detallada y una nueva aprobación gubernamental antes de iniciar la producción.
