La deuda de tarjetas de crédito de los hogares estadounidenses se elevó hasta 1,26 billones de dólares tras un aumento de 21.000 millones en el segundo trimestre del año, según datos publicados este martes por la Reserva Federal de Nueva York. El saldo pendiente queda a escasa distancia del máximo histórico de 1,28 billones registrado en el cuarto trimestre de 2024.
Los analistas atribuyen el incremento al fuerte gasto de los consumidores y a la subida de precios en productos básicos como alimentos y carburantes. Además, crece la preocupación por la morosidad: el porcentaje de saldos con más de 90 días de impago pasó del 7,6 % a mediados de 2022 al 12,8 % a principios de 2026. Investigadores del banco central neoyorquino advirtieron de que muchos hogares viven al día y un solo imprevisto puede empujarlos al impago, aunque señalaron que parte de esa morosidad procede de deudas antiguas y no de nuevos cargos.
El conjunto de la deuda de las familias estadounidenses alcanzó 18,8 billones de dólares, con máximos históricos en los préstamos para automóvil (1,71 billones) y subidas también en las líneas de crédito con garantía hipotecaria. Las deudas por préstamos estudiantiles e hipotecas, en cambio, disminuyeron en el periodo.
