El empresario Víctor de Aldama, investigado por corrupción en el caso que salpica al PSOE, se ha convertido en un referente de la derecha española y en fenómeno de masas en fiestas, verbenas y medios de comunicación. Aunque el juez que instruye la causa acreditó que buena parte de sus confesiones eran falsas o carecían de pruebas y que en varias ocasiones tuvo que rectificar, Aldama es recibido en platós de televisión y celebrados con cánticos como "Aldama libertad" o versiones flamencas interpretadas por Los Morancos. La derecha, según el análisis, ha encontrado en la corrupción del PSOE una vulnerabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez y ha sobredimensionado el papel de Aldama para presentar al Ejecutivo como un gobierno corrupto. El empresario se presenta como víctima de un supuesto gobierno autoritario y asegura tener material comprometido que llevará a Sánchez a la cárcel, acusaciones sin respaldo probatorio que, pese a todo, alimentan los prejuicios del electorado conservador. El texto retrata este fenómeno como una inversión moral vinculada a la polarización política y a la estrategia de la derecha de derribar al Gobierno de coalición desde 2018.
