El mercado de televisores inteligentes ha experimentado una transformación radical en 2026, donde la accesibilidad a tecnologías de vanguardia como OLED y RGB miniLED ha dejado de ser un lujo exclusivo para convertirse en una opción viable en la gama media. La entrada agresiva de fabricantes chinos como TCL, Hisense, Haier y Xiaomi ha acelerado la competencia, ofreciendo dispositivos con especificaciones de gama alta a precios significativamente inferiores a los de las marcas tradicionales.
Un hito clave en esta tendencia es la disponibilidad de televisores OLED en el rango de los 1.000 euros. Modelos como el LG C6EB, el LG C6H y el Samsung S83H han reducido el precio de entrada a la gama OLED, permitiendo a los usuarios acceder a pantallas de 48 pulgadas o más con calidad de imagen superior a la de los LCD tradicionales. Además, TCL ha sorprendido con el lanzamiento del monitor X3, un dispositivo con sonido integrado y tecnología OLED que compite en el segmento de escritorio y videojuegos por menos de 900 euros.
Paralelamente, la tecnología RGB miniLED y microLED ha ganado tracción en la gama media, superando a los modelos LCD tradicionales en control de color y brillo. Marcas como Hisense, Sony, LG y Samsung han implementado estos sistemas en televisores por debajo de los 1.500 euros, utilizando miles de zonas FALD para mejorar la nitidez. Esta convergencia tecnológica, impulsada por la innovación china y la eficiencia de los nuevos paneles, redefine las expectativas de los consumidores, eliminando la necesidad de sacrificar prestaciones críticas para obtener un buen valor por el dinero.
