Entre 1966 y 1967, la NASA lanzó cinco naves Lunar Orbiter que cartografiaron la Luna con un nivel de detalle sin precedentes. El corazón de تلك المهمة era una cámara construída por Eastman Kodak, capaz de exponer, revelar y transmitir fotografías desde la órbita lunar. En 1967, el rotativo Rochester Times-Union presentó el sistema como un ejemplo de tecnología «preinventada» por Kodak, citando al director de I+D Arthur Simmons, que describió una «biblioteca» de ideas conceptuales guardadas en la empresa.
La realidad, desclasificada décadas después, es más concreta: la cámara del Lunar Orbiter procedía del programa ultrasecreto de reconnaissance aérea WS-117L, impulsado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos a partir de los estudios de RAND de 1946. Cuando Kodak se unió en 1955 a la oferta de Lockheed para WS-117L, surgió el programa SAMOS, que incluía un sistema de lectura remota de imágenes para evitar la recuperación física de las cápsulas.
El artículo explica cómo la División de Aparatos y Óptica de Kodak diseñó un sistema de revelado en órbita mediante la película Bimat —una capa de gelatina con químicos que permitía procesar el material en seco— y un flying-spot scanner desarrollado con los laboratorios de CBS, basado en un tubo de rayos catódicos que leía la densidad de la imagen. Detalla además la transición de esas tecnologías militares clasificadas hacia la exploración lunar civil.
