La aparición de una curruca gavilana en el parque Aníbal Vázquez de Mieres, Asturias, el 12 de octubre, ha generado una oleada de visitantes y aficionados, conocidos como twitchers, que se han desplazado desde diversas regiones de España para observar el ave. Esta observación representa la cuarta vez que la especie se registra en Asturias y la número 14 en todo el territorio español, según los datos de la Coordinadora Ornitológica de Asturias. La curruca gavilana (Sylvia nisoria) es un ave diminuta de 15,5 centímetros y 26 a 30 gramos, no amenazada por la UICN, pero cuya presencia en el oeste peninsular es excepcional debido a su ruta migratoria que evita la zona. La llegada de la ave se atribuye a factores como vientos fuertes o alteraciones del campo magnético que han desviado a los ejemplares de primer año. La observación ha sido documentada por la comunidad ornitológica y está pendiente de homologación por el Comité de Rarezas de SEO/BirdLife. Este evento ha reavivado el interés por la observación de aves, un hobby que ha ganado popularidad entre los jóvenes, con aplicaciones como Merlin que facilitan la identificación y el registro de datos científicos.
