La cultura popular nos programó para adorar a los robots y por eso la IA nos engaña

Fuentes: Everyone Is Wrong About AI Except Me

En una columna de opinión, el autor sostiene que la industria cultural lleva décadas adiestrando al público para considerar a los robots y la inteligencia artificial como seres vivos, incluso superiores a los humanos, lo que vuelve a la sociedad especialmente vulnerable a la adopción masiva de esta tecnología. Apoya su argumento en una lista de obras —de 'Wall-E' a 'Westworld', pasando por 'Blade Runner', 'Ex Machina', 'M3GAN' o 'The Matrix'— en las que el robot, con frecuencia presentado como una figura cristológica, aparece como más humano, valiente o altruista que las personas, mientras que quienes lo niegan son刻画ados como ignorantes o villanos.

A partir de ahí, el texto combina un ensayo divulgativo con un alegato personal. Explica que la tendencia a antropomorfizar —hablar a mascotas, plantas o aparatos— es un reflejo evolutivo del cerebro social humano, y advierte de que cualquier máquina capaz de responder, aunque sea mínimamente, será adoptada de inmediato como compañía, amigo o deidad. El columnista, que se declara opuesto a la IA generativa y afirma no utilizarla, asegura sin embargo que la tecnología es inevitablemente imparable: los robot mayordomos, asegura, generarán listas de espera de años apenas salgan al mercado. También describe un paisaje cotidiano en el que ya circulan vehículos autónomos de Waymo —que, cita, registran una tasa de accidentes unas cinco veces menor que la de los conductores humanos— y身边的人 —y身边的人 —y身边的人. La pieza, que intercala autopromoción de su nueva novela, culmina en una nota pesimista: la civilización, asegura, siempre ha deseado máquinas que se comporten como personas, y la industria del entretenimiento nos ha entrenado a quererlas.