La Cueva de los Cristales es una cámara de 109 metros de longitud situada a 300 metros de profundidad en la mina de Naica, en Chihuahua, México. Alberga cristales de selenita —una variedad de yeso— de hasta 11,4 metros, 5 metros cúbicos y unas 12 toneladas. La cavidad fue descubierta en abril de 2000 por los hermanos Juan y Pedro Sánchez durante la perforación de un nuevo túnel para Industrias Peñoles. En la actualidad permanece inundada, después de que la mina volviera a llenarse de agua en octubre de 2015.
Las condiciones extremas dificultan su exploración: cuando no está inundada, alcanza temperaturas de hasta 58 °C y una humedad relativa del 90 % al 99 %. Sin refrigeración, una persona soporta aproximadamente diez minutos de exposición. Para investigar la cueva, el equipo científico coordinado por Paolo Forti desarrolló en 2006 trajes refrigerados y sistemas de respiración fría, que ofrecían alrededor de media hora de autonomía.
Los cristales se formaron durante al menos 500.000 años. El agua subterránea calentada por una cámara magmática située entre tres y cinco kilómetros de profundidad se mezcló lentamente con agua superficial rica en oxígeno, transformando sulfuros en sulfatos. Al descender la temperatura por debajo de 56 °C, el anhidrita se disolvió y el yeso cristalizó lentamente. Las investigaciones incluyeron datación por uranio-torio, análisis mineralógicos, biogeoquímica y estudios microbianos. Otras cavidades cercanas contienen cristales más pequeños, incluida la cueva Espadas, hallada en 1910.
