La Cueva de la Pileta, situada en Benaoján (Málaga), es un enclave arqueológico de gran relevancia que alberga más de tres mil figuras rupestres del Paleolítico Superior. Su descubrimiento se atribuye al campesino José Bullón Lobato, quien en 1905 exploró una grieta en la ladera del cerro de la Pileta buscando guano para fertilizar sus cultivos, tras lo que identificó trazos geométricos y animales en las paredes calcáreas. La noticia se difundió localmente y, en 1907, el coronel británico Willoughby Verner organizó expediciones que culminaron en la publicación de un artículo en The Saturday Review, atrayendo la atención de la comunidad científica europea. En 1912, una expedición liderada por Henri Breuil, Hugo Obermaier y otros arqueólogos documentó rigurosamente el conjunto pictórico, situando la cueva en el mapa mundial del arte rupestre. En 1924, fue declarada Monumento Nacional por Real Orden de Alfonso XIII. Posteriormente, Tomás Bullón García, hijo del descubridor, continuó explorando las galerías y descubrió la entrada actual, hallando en 1934 la famosa Venus de Benaoján. En 1992, los descendientes de la familia Bullón y el Grupo Espeleológico Alpino Rondeño encontraron un tramo virgen de 250 metros, consolidando el sitio como un santuario de cinco generaciones de custodia familiar y un modelo de conservación patrimonial.
