El Depletion Ledger documenta la crisis de suministro de petróleo global tras la escalada de conflictos entre EE. UU., Israel e Irán en febrero de 2026. El informe detalla cómo el cierre del Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo ha cortado aproximadamente el 20% del suministro mundial, mientras que los embargos rusos y los apagones de refinerías agravan la escasez. La Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. (SPR) se ha reducido a 285,4 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1982, tras extraer 129 millones de barriles desde el inicio del conflicto.
Los precios han experimentado un aumento significativo: el crudo Brent ha subido un 40% respecto a los niveles pre-crisis, alcanzando los 105,68 dólares por barril el 14 de septiembre. El diésel estadounidense ha alcanzado un récord histórico de 6,27 dólares por galón, un 68% más que en enero, mientras que la gasolina ha subido un 54%. La demanda global ha caído 2,5 millones de barriles diarios en 2026, pero la producción se ha reducido drásticamente; la producción de Arabia Saudí cayó 2,3 millones de barriles en agosto, y la producción del Golfo Pérsico sigue cerrada por más de 10 millones de barriles diarios.
El informe modela tres escenarios futuros para la crisis, estimando la duración de las reservas almacenadas. Además, analiza el impacto en el gas natural, con precios en Asia y Europa que han subido un 153% y 167% respectivamente, debido a la destrucción de infraestructuras de producción en Qatar y Noruega. Esta herramienta permite a los analistas y el público entender la magnitud de la escasez y las implicaciones económicas y geopolíticas de la guerra en curso.
