La industria tecnológica atraviesa una de las crisis de precios más severas de los últimos años, driven por una escasez sin precedentes de chips de memoria RAM y almacenamiento. En apenas tres días, Valve, Apple y Microsoft han anunciado subidas significativas en sus productos, y los analistas coinciden en que no se vislumbra un final cercano.
El lunes 22 de junio, Valve reveló el precio definitivo de su esperada Steam Machine: 1.039 euros para el modelo base de 512 GB sin mando, casi el doble de lo que cuesta una PlayStation 5 con seis años en el mercado. Un controlador añade 79 dólares adicionales, y la versión de 2 TB incrementa el precio en 300 dólares más. El ingeniero de Valve Yazan Aldehayyat reconoció en una entrevista con PC Gamer que, si pudiera cambiar algo del dispositivo, lo haría más barato, insinuando que el precio original planeado era entre 250 y 300 dólares inferior.
El jueves 25 de junio, Apple actualizó su tienda online con subidas del 15 al 20% en toda su gama de Mac e iPad. El MacBook Air pasó de 1.099 a 1.299 euros, mientras que el MacBook Neo, presentado en marzo como una opción de entrada a 599 dólares, ahora cuesta 699. La compañía justificó los aumentos ante Bloomberg argumentando que los costes de los componentes han subido a una escala que nunca habían visto, citando directamente el auge de los centros de datos como causa principal.
Horas después, Microsoft confirmó la tercera subida de Xbox en catorce meses: las consolas Series S y Series X aumentarán entre 100 y 150 dólares a partir del 1 de agosto, y el modelo de 2 TB desaparece del catálogo. En un comunicado oficial, la empresa señaló que los precios de almacenamiento y memoria para consolas se han multiplicado por más de 2,5 veces, y anticipan otra duplicación para otoño de 2027. Paralelamente, Microsoft lanzó versiones más económicas de sus dispositivos Surface —un Surface Pro de 12 pulgadas a 849 dólares y un Surface Laptop de 13 pulgadas a 949 dólares—, aunque reduciendo la RAM de 16 GB a 8 GB.
La raíz del problema está en los tres fabricantes que controlan el 90% de la producción mundial de DRAM: Samsung, SK Hynix y Micron. Estas compañías han priorizado los contratos con hyperscalers y centros de datos de inteligencia artificial, que están dispuestos a pagar primas enormes para aprovisionarse de memoria y almacenamiento destinados a entrenar modelos de IA. Valve explicó esta dinámica con crudeza: si rechazan los precios ofrecidos, los proveedores simplemente dejan de hablar con ellos.
La consecuencia directa es que consumidores, estudiantes y aficionados a la tecnología pagan ahora mucho más por hardware que hace apenas unos meses era accesible. Desde The Verge señalan que, si ni siquiera Apple —famosa por su dominio de la cadena de suministro— ha podido esquivar las subidas, nadie está a salvo. El gasto de los gigantes tecnológicos en infraestructura de IA continúa en cifras estratosféricas, lo que sugiere que la presión sobre los componentes no hará sino intensificarse.
El consenso entre fuentes especializadas como The Verge y Xataka es claro: esta no es una situación temporal sino una nueva realidad. Con la memoria RAM y los SSDs en escasez persistente y los hyperscalers compitiendo agresivamente por cada lote disponible, los precios actuales probablemente representen el suelo, no el techo, de lo que está por venir.
