En Santa Coloma de Cervelló, a pocos kilómetros de Barcelona, se levanta la Cripta de la Colònia Güell, la única parte construida de la iglesia que Antoni Gaudí proyectó para esta colonia industrial textil. El templo, encargado por el empresario Eusebi Güell dentro de un conjunto que funcionaba como una pequeña ciudad con viviendas, escuelas y equipamientos, nunca pasó de su primera fase por problemas económicos. De aquella iglesia de grandes dimensiones solo se ejecutó la base, un espacio que con el tiempo se ha revelado como una pieza clave para entender la evolución del arquitecto.
Especialistas e historiadores consideran la cripta el auténtico laboratorio de Gaudí antes de la Sagrada Família. En ella experimentó con arcos inclinados, columnas oblicuas, superficies curvas y soluciones estructurales inspiradas en la naturaleza, que luego llevaría a su máxima expresión en la basílica barcelonesa. La UNESCO declaró la cripta Patrimonio Mundial en 2005, al valorar su condición de contribución esencial del arquitecto catalán al patrimonio universal.
La Colònia Güell reúne, además, obras de otros nombres del modernismo como Joan Rubió y Francesc Berenguer, con edificios como la escuela, la cooperativa, la casa parroquial, Ca l'Espinal y Ca l'Ordal, donde el ladrillo, el hierro y el mosaico cerámico muestran que la arquitectura obrera podía combinar funcionalidad y riqueza estética. El conjunto se ha consolidado como una de las visitas modernistas más singulares en las cercanías de Barcelona.
