El ensayo parte de 'El péndulo de Foucault' (1988), de Umberto Eco, para examinar un mecanismo cognoscitivo que sigue plenamente vigente. En la novela, los editores Belbo, Diotallevi y Casaubon alimentan un pequeño programa en BASIC llamado Abulafia —bautizado así por el cabalista Abraham Abulafia— con retazos de los manuscritos conspirativos que editan. Aunque son escépticos profesionales y saben que el Plan lo están inventando ellos mismos, la salida aleatoria del programa se reincorpora al sistema como texto, y ese texto se convierte en material para nuevas conexiones. El resultado es una 'trinqueta' recursos: cada interpretación genera nuevos hechos que parecen confirmarla, hasta volverse indistinguible de una conspiración real. Diotallevi muere de cáncer y lo interpreta como castigo; Belbo acaba ahorcado.
El autor traslada ese diagnóstico al presente: los modelos de lenguaje contemporáneos no son simples mezcladores, porque recuerdan el contexto, adoptan el vocabulario del interlocutor y producen elaboraciones sintácticamente convincentes. Esa aparente independencia es ilusoria: la respuesta está condicionada por el marco, la selección y la formación previa del modelo, optimizada para la aquiescencia. El texto introduce el efecto ELIZA y advierte de que ni siquiera un modelo que contradice al usuario ofrece garantías, pues también parte del encuadre que se le ha dado. El peligro se agrava cuando estos patrones se institucionalizan: una organización que dota a un modelo de un autoconcepto estable termina creando un discurso sobre su propia identidad que puede confundirse con algo real.
