Dos estudios publicados en Cell Reports Medicine y Cell identifican autoanticuerpos como causa probable de la Covid persistente, lo que refuerza la hipótesis autoinmune de esta enfermedad. Los equipos de investigación detectaron anticuerpos dirigidos contra tejidos cutáneos y epiteliales en el primer trabajo, y anticuerpos contra tejidos neurales y endocrinos en pacientes con síntomas neurológicos y cognitivos en el segundo. Los autoanticuerpos contra piel y epitelio podrían atacar también terminaciones nerviosas, lo que apunta a un componente neurológico común en la Covid persistente.
Para validar los hallazgos, ambos grupos transfirieron fracciones de inmunoglobulina G (IgG) de pacientes afectados a ratones de laboratorio. Los animales desarrollaron dolor, fatiga, problemas de coordinación y sensibilidad a la temperatura, síntomas que no se reprodujeron con la IgG de controles sanos. El artículo subraya que estos resultados confirman que la Covid persistente es una enfermedad orgánica comparable al lupus, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Hashimoto o la diabetes tipo 1, todas ellas impulsadas por anticuerpos contra tejidos propios.
El texto establece paralelismos con la fibromialgia, otro síndrome vinculado recientemente a autoanticuerpos, aunque advierte que aún se desconoce si la Covid persistente representa una nueva forma de esa afección o un problema inmunológico distinto. Quedan por identificar las proteínas exactas a las que atacan los autoanticuerpos y los factores que desencadenan su producción en personas susceptibles. En el plano terapéutico, los tratamientos dirigidos a linfocitos B que se prueban contra el lupus podrían abrir una vía, en un momento de avances notables en inmunología.
