Varias compañías del sector de la computación cuántica han realizado anuncios relevantes al comenzar el verano, entre ellos la promesa de contar con computación cuántica útil y con corrección de errores en 2028, la presentación de un procesador de iones atrapados actualizado y la matización de una supuesta demostración de supremacía cuántica gracias a mejoras en algoritmos clásicos.
La mayoría de los expertos del campo estima que los ordenadores cuánticos útiles tardarán entre cinco y diez años. Casi todos los problemas relevantes requieren corrección de errores, que se logra agrupando cúbits de hardware en cúbits lógicos —unidades que almacenan información de forma redundante y permiten detectar y corregir fallos mediante cúbits vecinos—. Para ejecutar cálculos útiles hacen falta entre 100 y decenas de miles de cúbits lógicos, lo que implica contar con miles de cúbits de hardware de alta calidad.
Las tecnologías actuales ofrecen cúbits de alta calidad o en grandes cantidades, pero no ambas cosas a la vez. Los planes para alcanzar la escala necesaria prevén varios años de progreso incremental, de ahí las estimaciones generales de cinco a diez años. La promesa de 2028 se sitúa, por tanto, en el extremo más optimista del calendario del sector.
