Un equipo de científicos del Instituto de Botánica de Kunming y la Universidad de Florida, liderado por Hang Sun, ha demostrado en un estudio publicado en Nature Communications que Saxifraga candelabrum, una pequeña planta de las zonas alpinas de la meseta del Tíbet, es una especie carnívora. La confirmación llega 150 años después de que Charles Darwin sugiriera en su tratado sobre plantas insectívoras que los pelos pegajosos de varias especies del género Saxifraga podían servir para atrapar y digerir insectos, una hipótesis que no había podido ser probada hasta ahora.
Los investigadores recogieron especímenes de las montañas Qinghai-Tíbet-Hengduan, a altitudes de entre 2.500 y 3.300 metros, y comprobaron que 43 de los 45 ejemplares presentaban insectos atrapados en sus pelos glandulares, con un promedio de 71 presas en las plantas maduras. Los análisis revelaron que la planta atrae a sus víctimas con un aroma floral rico en eucaliptol, atrapa selectivamente a diminutos mosquitos de la familia Chironomidae —mientras libera a moscas y abejas polinizadoras— y emplea la enzima fosfatasa para descomponer a sus presas. Experimentos con moscas Drosophila marcadas con nitrógeno isotópico confirmaron que los nutrientes pasan a los tejidos de la planta y se dirigen sobre todo a sus flores y frutos.
El estudio también identificó una convergencia genómica con otras plantas carnívoras como la venus atrapamoscas o las plantas jarra, lo que sugiere que el carnívorismo vegetal podría estar más extendido de lo pensado. Pablo Vargas, del Real Jardín Botánico, valoró que se trate de un linaje entero con estos hábitos, mientras que Timothy Utteridge, del Jardín Botánico de Singapur, destacó que el trabajo combinó especímenes de herbario del siglo XIX, ecología de campo y genómica para responder a una pregunta que Darwin dejó abierta.
