La casualidad cósmica que permite los eclipses totales de Sol

Fuentes: La casualidad cósmica que permite los eclipses totales de Sol

Cada vez que la Tierra disfruta de un eclipse total de Sol, se hace palpable una coincidencia astronómica extraordinaria: la Luna se encuentra prácticamente a la distancia justa para tapar por completo el disco solar. El diámetro aparente medio de la Luna vista desde la Tierra es de 31,08 minutos de arco, apenas un 3% inferior al del Sol (31,99'). Si las órbitas fueran círculos perfectos, nunca habría eclipses totales, solo anulares. El carácter elíptico de las órbitas permite que, durante el perigeo lunar y el afelio solar, la Luna supere el tamaño aparente del Sol y se produzcan totalidades.

Esta coincistencia es minoritaria: según el canon de cinco milenios de eclipses de Espenak y Meeus, de 11.898 eclipses solares registrados solo el 26,7% son totales, frente al 33,3% anulares y el resto parciales. En Marte, el tránsito de Fobos por delante del Sol no genera ningún espectáculo: como máximo cubre el 57% del disco y dura unos 30 segundos. Para encontrar eclipses totales con corona visible hay que viajar a Júpiter, Saturno o, con matices, Urano.

España se prepara para tres eclipses solares en tres años: el de magnitud 1,03863 (ya ocurrido), el de 2027 con magnitud 1,07903 y el anular de 2028 con magnitud 0,92080. La coincidencia, sin embargo, tiene fecha de caducidad: la Luna se aleja unos 3,8 centímetros al año, por lo que hace 3.200 millones de años su disco era más del doble que el Sol. Dentro de aproximadamente 1.200 millones de años, la humanidad, si todavía existe, asistirá al último eclipse total.