La Casa Blanca ha pedido a OpenAI que no distribuya públicamente su nuevo modelo, GPT 5.6, y que limite su lanzamiento a un grupo reducido de socios de confianza, según ha informado The Information. En una reunión celebrada esta semana, el consejero delegado Sam Altman comunicó a su equipo que el Gobierno aprobaría el acceso a cada cliente de forma individual durante un periodo de previsualización. Si la fase restringida avanza sin contratiempos, la compañía prevé abrir una distribución más amplia en las semanas siguientes.
La solicitud habría partido de la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad y de la Oficina de Política Científica y Tecnológica. El personal de OpenAI habría trabajado de forma coordinada con ambas agencias en la preparación del lanzamiento. La medida coincide con un cambio de rumbo de la Administración Trump, que inicialmente defendía una postura de no intervención sobre la inteligencia artificial, pero que en los últimos meses ha impulsado mecanismos de supervisión federal sobre los modelos más avanzados.
A principios de junio, el presidente firmó una orden ejecutiva que insta a determinadas empresas de IA a someter voluntariamente sus nuevos modelos a pruebas gubernamentales antes de su lanzamiento público. El movimiento replica la estrategia que Anthropic aplica de forma voluntaria con Claude Mythos, un modelo de ciberseguridad de frontera al que solo se accede a través del programa Project Glasswing. Expertos y observadores debaten si la decisión de Anthropic responde a una preocupación real por el uso indebido o forma parte de una estrategia de marketing, mientras crece la inquietud por el potencial de estos modelos para detectar y explotar vulnerabilidades informáticas a velocidades sin precedentes.
