La Casa Blanca ha adelantado de forma drástica el plazo fijado a organismos públicos y entidades privadas para adoptar sistemas de cifrado resistentes a la computación cuántica. Una orden ejecutiva, titulada "Protegiendo a la nación contra los ataques criptográficos avanzados", obliga a los sistemas catalogados como "activos de alto valor" e "sistemas de alto impacto" a migrar a esquemas poscuánticos de establecimiento de claves antes del 31 de diciembre de 2030 y a firmas digitales cuánticamente seguras antes del 31 de diciembre de 2031.
El adelanto, de unos cinco años para muchas organizaciones respecto al calendario anterior, responde a estudios recientes que rebajan los recursos y el coste necesarios para construir un ordenador cuántico con capacidad criptográfica real. Google y Cloudflare ya habían adelantado sus propios plazos hasta 2029. La orden ejecutiva advierte de que adversarios podrían estar recopilando información cifrada ahora para descifrarla cuando existan máquinas cuánticas operativas, un escenario conocido como "recolectar ahora, descifrar después".
Hasta ahora, los sistemas de seguridad nacional dependían de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), con un plazo de 2030 a 2033, y el resto de organizaciones tenían hasta 2035. Brian LaMacchia, ingeniero criptógrafo que dirigió la transición poscuántica de Microsoft entre 2015 y 2022, confirmó que los sistemas en las nuevas categorías ven recortado su plazo entre cuatro y cinco años.
